En caso de que acontezca la propagación de algún incendio en el que no puedan ser utilizados los extintores portátiles, o dada la probable iniciación de un incendio en horas o lugares donde no exista presencia constante de personal, tener instalaciones de redes contra incendio con una elevada capacidad de extinción es imprescindible, y, en ciertas ocasiones, es de suma importancia que su actuación resulte independiente del factor humano, es decir, que actúen de manera automática.
Existen ciertos equipos que nos han ayudado durante años a extinguir las amenazas implicadas con la propagación del fuego. Tal es el caso de los gabinetes, los cuales nos han acompañado en la afrenta de muchas dificultades de naturaleza.
Uno de los riesgos que más amenaza a las viviendas y edificios son los incendios, puesto que pueden ocasionar daños a los bienes en su interior y afectar severamente sus estructuras. Sin embargo, lo más grave en este tipo de incidentes es la pérdida de vidas humanas.
Es posible reducirlo a través de medidas y acciones adecuadas cuya finalidad sea el incremento de la protección tanto pasiva como activa, especialmente en el caso de las edificaciones.
Las redes contra incendio son fundamentales porque permiten la protección contra incendios en los edificios y lugares de trabajo. Al ser creadas, su propósito se centra en:
- Salvar vidas humanas (las normativas se orientan principalmente a ello).
- Minimizar las pérdidas materiales ocasionadas por la propagación del fuego.
- Permitir que las actividades en un edificio puedan volver a ser reanudadas en el lapso más corto posible.